
Deje de pagar de más por hornos para panes sofisticados
Seamos honestos: muchos dueños de panaderías caen en la tentación de comprar esos hornos importados, que son extremadamente caros. Creen que están pagando por “calidad”, pero en realidad, solo están pagando por la marca del producto. La verdadera magia no está en la carcasa del horno, sino en cómo se calienta realmente el pan.
Hemos encontrado una mejor solución. En lugar de usar tubos metálicos o calentadores de cerámica, utilizamos tecnología de infrarrojos basada en fibra de carbono. Es un cambio sencillo que permite alcanzar las temperaturas ideales para hornear, sin tener que gastar una fortuna en productos de lujo.
¿Cómo funciona realmente?
La fibra de carbono no simplemente emite aire caliente alrededor del horno. En realidad, sus filamentos generan radiación infrarroja de onda corta a media. Piénselo como el calor del sol en su piel: el calor llega directamente a la masa del pan.
El resultado es que la corteza del pan se dora más rápidamente, y no hay necesidad de esperar mucho tiempo a que el horno se caliente. Es rápido. Realmente rápido.
Configuración adecuada
Cuando diseñamos una cocina comercial, consideramos la densidad de vatios necesaria. Dado que la fibra de carbono es muy eficiente, los elementos calentadores pueden ser más pequeños, pero siguen generando mucha energía calorífica. Puedes conectarlos en paralelo o en serie, según la configuración eléctrica de tu cocina.
Un consejo: estos dispositivos se calientan casi al instante. Eso es bueno para el flujo de trabajo, pero también genera una gran carga en el sistema eléctrico. Si instalas varios de estos dispositivos, asegúrate de que tus cables y conectores puedan soportar ese aumento repentino de corriente. No querrás dañar tus equipos desde el primer día.
El compromiso
Entonces, ¿cuál es el inconveniente?
Ahorrarás mucho dinero en la compra inicial, ya que estás pagando por la capacidad real de calentamiento, no por la marca del producto. Pero la fibra de carbono es un poco más delicada que los tubos de acero. No puedes tratarla con descuido.
Debes asegurarte de que la carcasa del horno proteja los elementos calentadores. Protegelos de golpes físicos y evita que la masa o cualquier otro material caiga directamente sobre la superficie de calentamiento. Un poco de protección hace mucha diferencia. Así, los elementos calentadores durarán más tiempo, y no tendrás que pasar los fines de semana haciendo mantenimiento.