
Mantener el baño caliente sin cegar a los niños
Seamos honestos: los baños son un verdadero desastre para los dispositivos electrónicos. Hay vapor por todas partes y el agua salpica casi todo. Para evitar que nuestros calentadores infrarrojos se dañen en cuanto nos duchamos, envolvemos los elementos calientes en envolturas de cuarzo selladas. En esencia, se trata de una especie de capa protectora que mantiene los componentes internos del dispositivo secos.
Pero hay un problema aún mayor que el agua: la luz. Las lámparas infrarrojas convencionales pueden ser cegadoras. Emiten una luz blanca muy intensa que no solo resulta molesta, sino que también puede ser peligrosa para los ojos sensibles, especialmente para los bebés. Nadie quiere que su hijo mire hacia una luz que parece un sol en miniatura.
Para solucionar esto, aplicamos un revestimiento especial en el tubo de cuarzo. Puede considerarse como un filtro que bloquea la luz visible y los rayos UV, pero permite que el calor pase a través. De esta manera, se obtiene un calor agradable y reconfortante, sin esa sensación de estar mirando directamente hacia una linterna.
También utilizamos tubos llenos de halógeno. ¿Por qué? Porque mantienen la temperatura constante. No hay zonas demasiado calientes; el calor es uniforme desde un extremo al otro de la lámpara.
Y ya que hablamos de baños, nos preocupamos mucho por los sellos. Si el vapor entra en los puntos de conexión, los contactos se corroen y la lámpara se estropea rápidamente. Nos aseguramos de que esos sellos estén bien cerrados, así no tendrá que reemplazar las bombillas cada pocos meses.
Lo mejor de estas lámparas es que funcionan al instante. Basta con encender el interruptor y ya está listo para usarlas. No hay necesidad de esperar a que el dispositivo se caliente mientras uno tiembla envuelto en una toalla.
Pero aquí está el problema: tanta calor en un solo lugar es intenso. Si utiliza un reflector barato, este se deformará. Utilizamos aluminio de alta calidad o acero chapado en oro, ya que pueden resistir ese calor. Si opta por algo barato, prácticamente desperdiciará el 20% del calor generado.
Un último consejo para la instalación: tenga cuidado con los cables. Estos dispositivos consumen mucha energía en el momento en que se encienden. Si sus interruptores no están diseñados para manejar ese aumento de carga, tendrá que apagar y volver a encender la luz con frecuencia.